martes, 31 de julio de 2007

Libro TOTEM Y TABU de Sigmund Freud

Por Fernando Estévez Griego Ph. D.

Freud elaboró la teoría de que el ser humano viene al mundo con una herencia filogenética que llamó herencia arcaica. Esta herencia no sólo predispone a los individuos sino que tiene marcas de recuerdos vividos por nuestros ancestros. Para Freud cada individuo en forma ultra abreviada reproduce una repetición de los sucesos más importantes experimentados por la especie humana en sus comienzos. Con esto confirmó sus hallazgos en sus teorías del complejo de Edipo, castración, rivalidad fraterna, ambivalencia afectiva, etcétera.
Freud basará su teoría en tres puntos dignos de atención: la sociedad se establece sobre la responsabilidad de un crimen colectivo, la religión lo hace sobre la conciencia de culpabilidad y la moral sobre los intereses de la nueva sociedad y el perdón que exige la culpabilidad. Esto es explicable partiendo del concepto de horda primitiva y tabú de Freud. Para Freud las diversas sociedades humanas se habrían iniciado con una horda que era gobernada por un macho, que era a su vez el jefe y padre de la misma con características totalitarias y despóticas, el cual era el dueño de todas las mujeres y además gobernaba a todos los demás hombres.
Los hijos de este jefe patriarcal poseían sentimientos ambivalentes hacia el mismo en diferentes períodos de su relación filial, sintiendo odio y amor. De esta forma cuando el instinto sexual en los machos jóvenes de la horda y el deseo hacia las mujeres de las cuales el dueño era su propio padre, éstos, cuando sus impulsos hostiles coincidían con los sexuales mataban al padre para comerlo. Al producirse esto, y luego de apagados los impulsos hostiles contra el padre ya muerto, los impulsos cariñosos aparecían y nacía el sentimiento de culpa.
Esto dio origen al tabú totémico que prohibía matar y destruir el objeto totémico, así como la comida totémica. Cabe agregar que al morir el padre, los hermanos pasaban automáticamente a ser rivales en la posesión de las mujeres, generando el segundo tabú fundamental, que era prohibir la posesión de las mujeres del padre.
Para Freud este proceso se repite en el hombre actual de forma inconsciente y tiene un ejemplo muy claro en el hombre neurótico. (Esto confirmaría ciertas teorías del inconsciente colectivo de Jung). Aquí entonces se pueden apreciar los sentimientos ambivalentes hacia el padre y los deseos incestuosos así como las sensaciones de culpabilidad, elementos constitucionales de la generación edípica. Los tabúes de asesinato e incesto se reemplazan en la neurosis por la prohibición que se autoimponen los neuróticos obsesivos.
Como resumen, estos dos tabúes fundamentales se establecen en la necesidad de reprimir los impulsos hostiles e incestuosos que coinciden con la represión de los mismos impulsos en la neurosis contemporánea. Para vivir en sociedad, tanto en los pueblos primitivos como actualmente, es preciso reprimir estos impulsos. Freud afirma que los hombres están condicionados por una herencia ancestral que puede explicar las neurosis y manifestaciones sociales actuales. De esta forma, estudiando la neurosis actual, se podrían comprender las sociedades primitivas.
Lo realmente importante es que Freud ha demostrado teóricamente que los principios de la humanidad han dejado una marca atemporal y profunda en los seres humanos y en lo que podríamos llamar legado mental ancestral de la especie, el cual a mi modesto entender es trasmitido genéticamente. Si esta transmisión generacional es cierta, la sensación de culpabilidad que viajaría de generación en generación es la fuente de donde toda religión actuaría como procedimiento mágicoinconsciente para apaciguar dicha culpabilidad.
Por tal razón los sentimientos de culpabilidad no desaparecerán jamás en el desarrollo ulterior de las religiones.
El Cristianismo sería tan sólo un camino diferente para apaciguar esa sensación de culpabilidad. El mito cristianizado habla de un pecado original o falta innata inconsciente que representa al deseo hostil. Esta falta o pecado es un pecado en sí mismo contra el Dios Padre. Así, Cristo, como judío, debía sacrificarse por el asesinato del pueblo judío contra Moisés (Dios Padre) y según la ley del Talión, la culpa de asesinar al Padre Dios debe ser pagada con otro asesinato en este caso del Hijo para así ser redimido. Pero no sólo se busca la conciliación con el padre (tabú primario) sino que además se renuncia totalmente a la mujer, que era la causa de la rebelión del hijo contra el padre (Castidad y Mo-nacato).
Pero aquí también se manifiesta la ambivalencia y hasta la contradicción.
Este sacrificio del Hijo, dejándose matar y renunciando a la mujer, a su vez significa que el hijo se convierte en Dios (Dios Hijo). Así, la religión judía patriarcal es suplantada por esta segunda religión. Pero igual se resucita la comida totémica (comunión), en la cual los hermanos comen la sangre y la carne de Dios para identificarse con él.
Freud teoriza en los siguientes puntos de contacto entre los tabú de los pueblos primitivos y las neurosis obsesivas:
1) Los tabú y las prohibiciones obsesivas no tienen motivación aparente pero cuando surgen el individuo las percibe por medio de la angustia que lo coerciona. 2) Existe una fuerza de desplazamiento y contagio. 3) Existe una causa de ceremonias, actos que son producto de prohibiciones. 5) Hay un estado ambivalente afectivo. 6) Transgredir el tabú causa culpabilidad o remordimiento, lo que establece una manifestación de una moral arcaica. Romper el tabú o ceremonial obsesivo genera culpabilidad. La conciencia Tabú y Moral nacen de la ambivalencia afectiva. El tabú es un producto de la conciencia moral.
El Totemismo y la Religión: para Freud la religión totémica nació como consecuencia de la necesidad de los hijos de apaciguar los sentimientos de culpabilidad de los hijos asesinos para conciliarse con el padre por medio de una obediencia retrospectiva. Según Freud, sus investigaciones psicoanalíticas comprueban que el ser humano concibe a Dios a la propia imagen y semejanza de su padre carnal. Esta relación de individuopadre es la misma que abriga el individuo con Dios. Dios es objeto de sublimación del padre. A casi todo dios se le consagra un animal totémico, o se lo representa con éste, y Dios al final representa al animal totémico que genera el sentimiento religioso.
Así el Tótem es la primera substitución del Padre, y luego Dios es la segunda substitución o posterior. Existe una clasificación freudiana de las diferentes teorías del totemismo, en nominalistas, sociológicas y psicológicas. Pero el mismo Freud establece un camino totalmente diferente en este trabajo a partir del Psicoanálisis que intenta interpretar los orígenes de la humanidad proyectándose sobre la misma antropología.

1 comentario:

Edith dijo...

Me parece exelente tu síntesis.
Estoy preparando "Mitos y tabues actuales" para un café filosófico.
Y me ha servido recordar mis estudios psicoanalíticos. La tarea es qué se prohíbe hoy la sociedad.
O como sugiere en el "Idiota moral" de Bilbeny, el perfil del exitoso de hoy es el psicópata o el genocidad.¿Se transgredió todo código etico-jurídico en el mundo globalizado?
Saludos.